Recuerdo que leí el Mercader de Venecia, sin saber de qué venía la cosa, hará un par de años. Las escenas con el Shylock ese me parecieron repugnantes: no sé si equipararlo al odioso personaje Fagín (el judío malvado de “Oliver Twist”, de Charles Dickens) o si  considerarlo peor. Hasta el nombre es estrafalario. Jamás oí semejante nombre judío, “shylock“. No tengo idea de qué pueda ser, ni en qué idioma. Pero si existe la palabra, aunque sea por asociación fonética, y el Sr. William lo sabía, apostaría lo que quieras que la palabra no significa nada agradable. Seguro.


Este Shylock de Shakespeare es curioso por partida doble: si te fijas, en la época de W. Sh., Inglaterra llevaba varios siglos “Judenrein“, y lo seguiría siendo por bastantes años más…


Los judíos fueron expulsados de Inglaterra en el año 1290 (tras sufrir una serie de pogroms y ejecuciones masivas escalofriantes). W. Sh., por su parte, vivió entre los años 1564-1616. Y en lo que respecta a los judíos, solo fueron readmitidos en Inglaterra a partir de 1650… O sea que el caso Shylock es interesante, pues tienes aquí un mito judeofóbico, basado en los clásicos líbelos demonizantes judeofóbicos, de parte de un autor especialmente laudeado (W. Sh. es a las letras inglesas lo que Cervantes a las españolas), pero en un país sin judíos. En menos palabras: la judeofobia no necesita judíos para perpetuarse. Y eso demuestra que la judeofobia es una enfermedad que nada tiene que ver con los judíos reales de carne y hueso. Cualesquiera sean sus causas, no hay que buscarlas en los judíos, sino en los propios judeófobos.


Volviendo a Shylock, es un personaje monstruoso. O por lo menos, así me lo pareció cuando leí el “Mercader” por primera vez. Sencillamente monstruoso. No obstante, pienso que muy posiblemente un Xtiano, puesto en la piel del judío pensaría y reaccionaría como él. ¿Por qué? Porque también cuando no tuvieron ningún motivo, se ensañaron con los judíos por pura diversión cada vez que pudieron. Los judíos en cambio, sin importar en este caso por qué, el hecho es que han demostrado tener una paciencia formidable, y una capacidad de resistir sin devolver con la misma moneda, digna de admiración.


Definitivamente, Shylock no es un personaje judío. Es más bien el calco de lo que habría sentido, pensado y querido hacer un Xtiano, si por un momento lo hubiesen obligado a ponerse en los zapatos del judío. Y esa, a mi entender, es una dirferencia abismal…

-Domovilu-.

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